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M.Sc. Jorge Arturo Rodríguez Murillo
Ecólogo, Asociado a la ASOIBERO
LA FORMACIÓN RACIAL
El ser humano, con el tiempo y ante la necesidad, domesticó una serie de animales y con ello implicaba el manejo de Los mismos. Así, podemos decir que la especie E. caballus fue sacada del ambiente natural y por situaciones propias dentro del seno de la sociedad humana, se fueron diferenciando los caballos de acuerdo al gusto y a las necesidades de los pobladores, encontramos; caballos de silla, caballos de enganche, caballos de carreras, caballos de circo, entre muchos otros tipos, todos tienen en común que pertenecen a la misma especie, pero esas pequeñas diferencias en la función hicieron cambios muy sutiles tanto morfológicas como estructurales y de movimiento y por esta razón se le dieron distinciones al nivel taxonómico tan concreto como el de RAZA. Así entonces, la raza es un nivel o taxón específico, que ocurre generalmente solo en los animales que maneja el ser humano.
Podemos decir: Las razas son variedades domésticas producto de la selección artificial, donde se conducen los organismos a un aislamiento reproductor, cruzando aquellos que permitan pequeños cambios genéticos, para que estas características se fijen en una población específica, establecida por ese grupo de personas, así, se tiene una raza delimitada de una especie en una población “artificial” dada . Cuando esas características se transmiten a sus descendientes con alto grado de certeza, decimos que hay pureza en la raza, recordemos que los cambios para que se fijen genéticamente, requieren de muchas generaciones sucesivas. Ejemplo en un caballo de carrera las características para correr, se fijan genéticamente pero es el hipódromo, el campo de entrenamiento (el ambiente) el que las potencie. Las variaciones genéticas son al azar, pero con la selección artificial podemos dirigirla y lograr cambios en un sentido de adaptación del organismo a ese ambiente implementado la función por el ser humano.
Entonces, las razas son organismos de la misma especie que se pueden reproducir entre sí y que transmiten las características morfológicas y estructurales a sus descendientes en una población dada. Estas características son buscadas por el ser humano para que el organismo se desenvuelva en ese ambiente respectivo, y ahí puedan ser capaces de realizar las funciones que nosotros hemos seleccionado. Es a nivel de población cuando hablamos de raza ya que esta se deriva de una especie dada y la especie se caracteriza ecológicamente a este nivel, entonces, si no hay población no hay raza y viceversa no hay raza si no hay una población definida.
Por lo anterior, lo normal es iniciar una raza con un grupo selecto de hembras y un grupo más reducido de machos, que presenten las características deseadas y donde con el tiempo sean capaces de fijarlas en otros organismos y luego se reproduzcan en forma masiva construyendo una población artificial, en ésta, existe la probabilidad de intercambio genético, y que dentro de los criaderos se generen futuras subpoblaciones, que tienen organismos puros con las pequeñas variaciones propias del hato y de la función que anhelemos los criadores. Aquí es importante analizar la base genética y el gusto del criador. A la sazón ¿Dónde estamos en nuestra raza iberoamericana?
HABLANDO CON FRANQUEZA
Para tener nuestra población de la raza del caballo iberoamericano, primero debemos tener un número considerable de animales con un nivel de cuatro o más generaciones, solo así, existe pureza en nuestros caballos de la raza, recordemos que ésta se estima cuando los caracteres específicos, se pueden transmitir con un alto grado de seguridad a sus descendientes. Estas características específicas son muy sutiles porque estamos hablando del nivel racial de una especie, Equus caballus, será siempre el caballo pero la distinción existe, por ejemplo: El pura raza español, el peruano y el criollo argentino, son tres caballos con diferencias que tal vez solo los entendidos pueden denotarlas, los legos, los inexpertos no determinan los cambios, para ellos son simplemente caballos, los tres animales tienen diferencias evidentes sea en su morfología, en sus andares o en su funcionalidad, así, los individuos de cada una de estas razas entre mas recombinaciones ascendentes tengan, presentarán con más fuerza las características raciales. Antes de esto no podemos hablar de raza sino de raza en formación a tal o cual nivel.
En la fundación, que es el apareamiento de dos individuos de dos razas puras diferentes, es muy difícil ver en el producto obtenido, todas las características potenciales de la posible raza, esto se debe principalmente a la variabilidad genética y a la capacidad azarosa de recombinación de las características que buscamos, unas dominan otras no, entonces, en estos primeros niveles, pueda que un individuo tenga el grado de sangre ideal, pero no representa las características que buscamos para nuestra raza, y también enmarcan las características deseadas pero no las transmiten, Ahora, si estos primero encastes se van seleccionando, al final de muchos cruces, logramos las características deseadas, y por lo general, estos llegan a ser muy diferentes de los primeros cruces, y a la vez fijan mejor las características seleccionadas para la raza. Recordemos que muchas veces para una característica que deseamos fijar, entran en juego más de un gen, unos actúan directamente y otros con una participación de impacto secundaria o terciaria, el sistema es una red de interferencias, de ahí lo difícil de fijar en un primer momento los caracteres deseados para la nueva raza, por lo anterior, entre más selección más homocigosis de esas características en particular y así, se incrementa el grado de pureza, pero, las otras características que definen la especie, tiene gran variabilidad genética y permite un amplio rango de adaptabilidad de la especie en el ambiente.
Entonces, una raza con la pureza dada, surge después de un fuerte proceso de selección tanto de animales para el piso genético como de un alto grado de cruces generacionales, para fijar las características deseadas. Pretender tener y hablar de una raza con simples dos o tres grados generacionales es una mera: fantasía, ilusión, engaño, mito y cuento.
INVENCIÓN O REALIDAD
Como vemos, la formación racial es toda una estrategia a largo plazo que conlleva primero la construcción de un patrón racial basado ya sea en nuestros ideales del caballo que deseamos, o de los resultados que vemos de encastes formados por dos razas puras, en este segundo caso vemos algo parecido a los que tiene el caballo iberoamericano pero, el problema es la calidad genética de los animales formadores o que vamos a usar como piso genético, en nuestra constitución hay varias razas permitidas, esto ya por sí es un problema, cuatro razas diferentes, ahora bien, la pureza de los animales de esas razas, si son muy puras el camino a recorrer es sencillo normal, pero, que sucede si en el camino se añaden otras razas y se incrementa la variación genética de esas características específicas deseadas para nuestra raza, el camino es más arduo y peligroso y se requerirá más tiempo y gasto. Ante esto es obligatorio para los criadores el formar toda una estrategia tanto a mediano como a largo plazo. ¿La tenemos?, ¿Cuál es el estado actual de la raza?
Además, hay que tener claro que el patrón racial es dinámico cambia de acuerdo a los gustos de los criadores y las necesidades muchas veces del mercado. Podemos ver esta situación en el PRE con los andares; hace 50 años el interés eran las elevaciones de sus extremidades y el campaneo al andar, ahora al tratar de ubicar el caballo PRE en otras funciones, las grandes elevaciones y el campaneo son declaradas en los juzgamiento como faltas o castigos, hay que cambiar obligatoriamente las perspectivas. Situación similar ocurrido con el pura sangre peruana cuando a mediados del siglo XX se sacaron de la asociación los Caballos peruanos trochadores y se dejaron solo los ambladores. Ahora imaginemos lo que pueda ocurrir con el caballo iberoamericano si usamos caballos PRE o peruanos de los diferentes estereotipos presentados, imaginemos si usamos caballo Costarricense de Paso, criollo costarricense, lusitano etc. ¿Qué olla de carne tenemos en ese primer nivel generacional?
Otro punto a tratar es que en el caballo iberoamericano son las fuertes disyuntivas si se quiere llegar verdaderamente a cumplir con el patrón de la raza en un plazo perentorio, es decir formar una raza, o si por el contrario, los criadores solo están interesados en quedarse en simples encastes y disfrutar de ellos por siempre, recordemos que la raza existe solo en el ámbito ecológico de población y esta debe estar formada de organismos puros.
Además, debemos estar claro que con organismos de fundación o primer generación, no se está en la raza iberoamericana, ni mucho menos, y así lo podemos ver en la variedad morfológica y de movimiento que se refleja en las exposiciones, aquí, estas pueden estar muy mal entendidas, es de valorar, si las mismas son situaciones solamente para valorar el proceso de la formación racial y son simplemente una actividad motivadora donde se comparan los organismos con el patrón racial permitido simplemente para que cada criador estime cómo esta su hato y así, seguir adelante, cada vez los organismos de las nuevas generaciones, deben presentar diferencias más evidentes comparadas con los primeros encastes. Conforme el grado generacional avance, el animal se ubica más cerca del patrón racial ideal que del permitido, pero, entonces, que implica tanto un campeón de una exposición si apenas es un encaste o a lo sumo un primer grado generacional ahora más que es un animal laureado en ambos casos, la ubicación genética esta en un sencillo y simple encaste ¡se toman estos como un prototipo de pureza¡, ¡ que se use como semental o nodriza de la raza¡ sinceramente no lo creo, y es lógico es un mero encaste que puede reflejar fenotípicamente la raza pero con una variación genotípica tan grande que puede impactar muy poco o no sus características en el siguiente nivel generacional.
Es importante que ante esta situación los criadores estemos claros en lo que se está haciendo y sobre todo que la comunidad de productores de animales formemos criterio sobre los resultados de dichos eventos pero que al cabo lo que se juzga es si acaso una parte del patrón racial permitido y sabemos que no se conoce un producto final terminado y al final de cuentas son apenas las bases para la formación racial ¿Estamos evaluando en las exposiciones animales de la raza iberoamericana? O que es lo que se está evaluando. Hay consideraciones que lo primero que se hace en un juzgamiento es el análisis comparativo entre los animales del grupo y luego contra el patrón racial, esto sería lógico en una raza Pura como el PRE, el Peruano, Paso Colombiano entre muchas otras razas puras con 20 o más niveles generacionales pero en nuestro caso ante la variabilidad tan grande de morfologías y andares, es mi parecer que solo se puede comparar con el patrón racial permitido y entra entonces el gusto del juez por el caballo de mayor estereotipo en la exposición, Hay que comparar con el patrón permitido solamente, de ahí los comentarios tan disimiles entre los criadores y los abucheos en las graderías,. No hay unificación de criterios ni homogeneidad en los animales, todos creemos que son iberoamericanos, lo anterior se logrará dentro de unos años cuando valoremos el patrón racial más cercano al ideal.
Por lo anterior, podemos pensar que la base inicial de las exposiciones son meras actividades de ubicación en la formación racial, es decir dentro de unos años no se debieran permitir fundación ni segundos encastes y así ir sacando los primeros niveles generacionales de estos concursos de belleza, que son reales únicamente en aquellas situaciones donde se exponen animales puros de una raza.. Se debe generar el criterio de que el motivo de las exposiciones son un medio simplemente para comparar y valorar donde está cada nivel generacional o cada criador y debe servirnos para mejorar en términos generales para el siguiente nivel generacional, sirve para denotar las características que esperamos en un futuro de los animales y que se acerquen cada vez más a los grados de pureza exigidos, solo así, en un tiempo posterior se puede demostrar la tendencia de la base del caballo iberoamericano.
Las exposiciones, por lo tanto, no son un fin en si mismo sino son un medio para llegar a algo diferente y que no nos quedemos en formar solo encastes de fundación. Para mi la fundación como producto del primer encaste no debería estar en competencia, su variabilidad genética es tan amplia que es eso un encaste y no son un caballo iberoamericano mucho menos pensar en un caballo de raza consolidada, en este caso son más importante las valoraciones y las exhibiciones de animales donde se conjunten mejor las características del patrón racial y se enseñen a los criadores para mejorar su hato posteriormente.
Otro punto en la formación de la raza es valorar en que los porcentajes de las razas predecesoras que lleva el concepto de raza iberoamericana, veamos uno de los problemas más graves que se visualiza con este sistema de ejecución; Si se cruza solo caballos ¼ de sangre PRE o solo ¾ PRE, después de varias generaciones conformaré un caballo de raza muy poco comparables máxime si el cruce se hace con un caballo peruano actual o con un caballo costarricense de paso o con un multi-raza costarricense y un PRE de tantas estirpes que existen. Es claro, tener la necesidad de amalgamar en los primeros niveles generacionales una población bien entre-mezclada con el fin de homologar la base genética hasta donde sea posible.
Es obvio que la base de la fundación es indispensable para empezar, hay que usar tanto yeguas como machos seleccionados genéticamente y no visualmente, y estar claro que en los encastes de fundación y primeras generaciones hay organismos que reflejan las características raciales, otros no, aunque todos tengan los grados de sangre permitido. Se debe de implementar una política de voluntad para una selección rigurosa, y las valoraciones, esta política va desde la cabeza de la asociación hasta los pequeños criadores ¡Es importante hacer raza!
Otro punto de interés en donde se ha visto deficiencia son los andares del caballo de raza iberoamericano, hacia donde vamos, lo más importante es definir cómo vamos a presentar este caballo al mercado nacional y mucho más al internacional, ¿cuáles son las cualidades del andar de la raza?, como vamos a presentar el “producto” si el que existe es un producto parcial y no tenemos visión para que en las nuevas generaciones todos los criadores tengamos un criterio homogéneo, tenemos que definir las cualidades para la función que estamos formando la raza, se debe establecer claramente para qué está capacitado este caballo, ahora que están en boga; los topes, cabalgatas, trotadores, endurance, carreras, enganche, doma clásica, salto, entre muchos otros, para cuales de estas actividades vamos a formar la raza.
La base genética en los andares de los predecesores es muy disímil y de ese encaste ¿Qué podemos decir?, hacia donde lo debemos llevar. Debemos visualizar que si es para caballo de silla y de placer el mercado está saturado con muchas razas de caballos ya establecidas, si es para el deporte, hay otras razas e inclusive hay meros encastes que cumplen en la función, ¿Se ha definido para qué y el porqué de una nueva raza? Después de esa definición, si es que la hay, se debe ayudar al criador para convencerlo de su utilidad y generar una variedad de actividades que permitan dar a conocer en el ambiente ecuestre cuales son los fines por lo que es importante la formación de nuestra raza, debemos iniciar con las virtudes de los encastes actuales, y mejorar los niveles generacionales subsiguientes. El criador debe esforzarse por preparar y seleccionar sus caballos en los diferentes grados generacionales, para su función, este nivel de selección es tan importante como la morfología, los andares, la suspensión, la resistencia y el brío, entre otras cosas.
Por lo anterior, se puede decir que tenemos un patrón racial establecido para la parte morfológica pero no ha sido tan detallado, ni tan evaluado para la parte funcional, sino veamos lo que sucede en las exposiciones en la parte de movimientos o andares, aquí hay una gran discrepancia inclusive entre los criadores. Dependiendo de la misión de la raza se deben establecer los andares y los movimientos, definir de una vez por todas y para los próximos años, ¿Qué se pretende en los caballos de la raza? Solo así podemos salir adelante e impulsar los aires y las cualidades, debemos llegar todos en igualdad de condiciones a tener caballos de la raza iberoamericana que compitan en el mercado con un potencial de recuperación económica para los criadores. Los caballos que se venden son los caballos “buenos”, no importan si están o no enmarcados en la raza. Pero cuando se documenta la raza lo que estamos haciendo es producir caballos buenos, asegurando la genealogía respaldando el linaje y la casta de nuestros animales, así como otorgando al mercado un caballo con una función determinada.
Entonces para hacer una raza no debemos olvidar que hay que tener:
1.- una asociación consolidada capaz de dirigir los procesos de formación racial integralmente y proponernos llegar en un momento dado a tener una raza con un alto grado de pureza, esta asociación debe estar formada por un grupo de criadores que se dediquen a poner en práctica el patrón racial y que mediante la selección de individuos portadores de las características deseables se eleven los grados generacionales y originen cada día un caballo con un grado de pureza más alto. No deben presentarse ni intervenir criadores en la asociación que se complazcan con mantener meros encaste.
2.- Tener una base de caballos de las razas que consideramos como base, lo mas puros posibles, que se puedan cruzar entre sí para fijar los caracteres deseados y formar una población de individuos capaces de transmitir a sus descendientes dichas características con un porcentaje estadísticamente significativo de certeza, mejorar mediante exhibiciones los alcances obtenidos en los nuevos grados generacionales, establecer en esos grados fortalezas y debilidades con respecto al patrón racial, y recurrir al retrocruce solo cuando sea sumamente necesario.
3.- plantear tiempo con tiempo exposiciones como medio de denotar simplemente el estado de esas generaciones que participan con el patrón racial, cuales se pueden ajustar más y cual organismos se alejan del patrón, así, ningún campeón es campeón de la raza, sino de esa generación racial, fomentar las exhibiciones y otras actividades dependiendo de la función para la cual se ha delimitado la raza.
Para esta aventura de formar una raza los criadores no deben ser conformistas, deben pensar que en estos momentos ni las exposiciones ni exhibiciones son un fin en si mismo, sino un medio para comparar nuestros animales con el patrón permitido y que cada avance generacional se acerque más al patrón ideal y que los criadores no se engañen, tómenlo como lo que son una feria, una motivación para el mañana. La filosofía de las exposiciones cambiará radicalmente cuando estemos hablando de una raza cada vez más consolidada y se juzguen animales con una mayor representatividad del patrón racial ideal.